Mitos desmentidos sobre la esterilización canina

La esterilización canina es una de las acciones más importantes y responsables que podemos hacer como dueños de alguna mascota. Ya que la sobrepoblación de perros callejeros, en México, sin que haya una cifra precisa, se estima que existen de entre 35 y 70 millones perros, de los cuales el 70 por ciento viven en situación de calle, esta cifra es la más alta de América Latina.

 

Bajo esta premisa, la implementación de programas es esterilización es fundamental para todas las sociedades.

 

Según un estudio hecho Human Society International, una de las mayores preocupaciones que existe actualmente es la sobrepoblación canina y felina en las calles. Los animales sin hogar son a menudo abandonados, sacrificados o simplemente mueren por enfermedad.

 

Por ello es fundamental el manejo de esta sobrepoblación.

 

Ya explicada a grandes rasgos, la importancia de la esterilización, abonemos al debate de los mitos versus realidades que hay sobre esta práctica, que muchas veces estos mitos hacen que los dueños de mascotas sean renuentes a realizarla.

 

El primer mito, trata de que debemos esperar a que mi mascota debe tener un celo o una camada antes de ser esterilizada. La evidencia médica, dicta todo lo contrario. Las hembras estilizadas antes del primer celo, tienden a tener vidas más saludables.

 

El segundo mito, es que la esterilización es molesta para la mascota. Como te hemos dicho muchas veces antes, aplicar emociones “humanas” a los animales es totalmente irrealista y no es aplicable. El Human Society International, señala que la domesticación de los animales sacó “del orden natural” a los animales.

 

Otro mito, que tiene qué ver con los perros machos, es que los dueños se rehúsan a castrarlos o esterilizarlos, debido a que quieren que sean buenos guardianes. Es falso que las hormonas sexuales determinen la personalidad del perro, esto tiene qué ver con genética y el ambiente. Así que un perro esterilizado puede seguir siendo un buen guardián sin problema alguno.

 

En este sentido, hay algunos dueños que no quieren que su perro “se sienta menos macho”. Las mascotas no tienen un concepto de identidad sexual o ego sexual. Recordemos que la esterilización NO cambiará la personalidad de nuestro perro. Los perros no pasan por una crisis de identidad al ser esterilizados.

 

El siguiente mito tiene qué ver con que la gente asocia la esterilización con obesidad. Realmente las mascotas se vuelven obesas por dueños perezosos que no fomentan el ejercicio que además las sobrealimentan.

 

Por último, existe el mito de que mi perro es “tan especial” que quiero tener un cachorro igualito a él. Esto es tan falso como esperar que tengas un hijo que sea una copia al carbón tuya, además de que los dueños que tienen este pensamiento, podrían quedarse probablemente con un cachorro, cuando una camada puede ser de muchos más, los cuales podrían estar destinados al abandono.

 

Ya lo sabes, antes de pensar en alguna de estas falsas razones para no esterilizar a tu mascota, ponte a pensar en los millones de perros que acaban en la calle por dueños irresponsables.

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