Cataratas en los perros

En esta ocasión hablaremos de un problema que por desgracia es más común de lo que desearíamos, las cataratas en los perros.

Esta condición provoca que los perros, tal como pasa en los humanos pierdan gran parte de su capacidad visual afectando así su calidad de vida. Hace tiempo hablamos de los cuidados que debemos tener cuando somos dueños de una mascota con alguna discapacidad y hoy hablaremos más específicamente de las cataratas.

Empezaremos por definir el problema. Las cataratas en perros se producen cuando la lente interior del ojo (el cristalino) pierde transparencia. Es un proceso que ocurre de forma natural con la edad, aunque en algunas razas de perros ocurre con mayor frecuencia que en otras, y puede tener varias causas.

Las principales son:

Envejecimiento, golpes, heridas y traumatismos; diabetes y trastornos hereditarios.

La causa más común es el envejecimiento, un perro en edad avanzada tiende a tener problemas con su visión, sin embargo, las cataratas pueden presentarse incluso cuando los perros son apenas unos cachorros.

Los síntomas de esta condición son relativamente fáciles de detectar si somos observadores. Mientras se forma la catarata, aparece la visión borrosa y en ocasiones visión doble. A nuestra mascota le costará más ver las personas y objetos que están alejados, y tendrá más dificultades para ver de noche.

La pupila irá adoptando un color azulado o blanquecino. En algunos casos el propietario se da cuenta de que hay algo raro dentro del ojo. Inicialmente suelen ser cataratas leves, o esclerosis del cristalino, que van evolucionando con los años.

Al ir avanzando la catarata, la visión irá disminuyendo. Nuestra mascota empezará a darse golpes con los objetos.

En este punto la pupila ya es totalmente blanca, y si no se trata se puede llegar a la ceguera.

Por desgracia la única forma de curar las cataratas es mediante cirugía, la cual se aconseja se haga en cuanto la pérdida de visión interfiera negativamente en las actividades habituales del perro.

Antiguamente, las cataratas no se operaban hasta que el paciente estaba prácticamente ciego. Actualmente esta actitud no tiene sentido, ya que se sabe que la intervención de una catarata muy evolucionada es, en general, más complicada. En ningún caso es posible predecir cuánto tardarán las cataratas en causar problemas graves de visión.

Las cataratas leves, llamadas esclerosis, empiezan a desarrollarse en perros a partir de los 8 años de edad.

La catarata congénita puede aparecer desde los primeros meses de edad, e incluso ya en el nacimiento.

La especie más afectada por la catarata son los perros. En particular, los Cocker, Caniche, Fox Terrier, Bichon Maltes o Bulldog Francés están más predispuestos genéticamente a desarrollar catarata.

No todos los pacientes son buenos candidatos a una cirugía de catarata. Para recomendar o no la operación es imprescindible comprobar antes el estado de la retina, la presión intraocular, el nivel de visión que es posible recuperar con la operación, así como el estado general del paciente para descartar complicaciones.

 

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